Las mascotas en el divorcio

Los divorcios se han disparado en las últimas décadas. Bajaron con la crisis económica que se inició en 2008, pero ahora han vuelto a repuntar hasta que lleguen a su tendencia habitual. Pero el terminar con una relación supone que cada uno continúe su camino y para ello, hay que llegar a un acuerdo con los bienes que son comunes. Al igual que los hijos, las mascotas también es un bien que hay que proteger.

En casi la mitad de los hogares en España hay una mascota según los últimos estudios publicados. Y España es el cuarto país europeo con una mayor tasa de divorcios. Por eso, muchos de ellos, se producen en hogares con mascotas y habrán de decidir quién es la persona que se queda la custodia de la mascota o si es compartida.

El Código Civil establece que las mascotas se consideran “bienes muebles”, por lo que son susceptibles de ser reclamados por ambas partes como propiedad o ser compartidos por ambos en la titularidad. En el caso de que se llegue a un acuerdo y uno de los dos renuncie a la mascota, no podrá más adelante tener ningún derecho de decisión sobre las cosas que afecten al animal.

El primer paso es hablar con la persona de la que nos queremos divorciar sobre qué hacer. Llegar a un acuerdo es la mejor opción en todo el trámite. El acuerdo amistoso entre las partes evitará el gasto de dinero de la reclamación por vía judicial, por lo que tenemos que tratar de todos los modos posibles.

 

 

 

 

 

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