Las mascotas en el divorcio (II)

Al igual que con los hijos, la custodia compartida para los animales es la mejor opción para todos. Establecer un régimen de visitas entre las partes. La casa en donde vivirá el perro, por ejemplo, se decidirá en función de quién puede tener  más tiempo libre para cuidarlo. También los cuidados que necesita la mascota vendrán estipulados en el acuerdo.

Hay que tener en cuenta que los cambios de vivienda del animal pueden afectar a su psicología. Por ejemplo, los gatos son mascotas muy territoriales y no pueden cambiar el ambiente cada vez que tiene que cambiarse la custodia.

Si el animal entró en el hogar mientras estaba en vigor un acuerdo de separación de bienes, quien se queda la custodia será el propietario del animal, debiendo acreditar su condición mediante la documentación oficial o la cartilla veterinaria.

Pero todo cambia cuando hay niños de por medio. La pérdida de la mascota puede ser una experiencia traumática para ellos, por lo que el llegar a un acuerdo entre las partes sigue siendo, en este punto, la mejor opción. En España, ya existe jurisprudencia que indica que separar a las mascotas de los niños cuando han generado lazos psicológicos, no es conveniente por lo que éste hecho puede inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro.

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