Micronaciones (II)

Continuación del post anterior, accesible en Micronaciones (I)

Seguro que le rondó la cabeza algo parecido al gobierno británico con Sealand, una micronación instalada en una de las fortalezas que construyó para defender al Reino Unido de la aviación nazi en plena Segunda Guerra Mundial. La familia Bates ocupó la fortaleza en 1967 alegando que estaba en aguas internacionales -lo cual era verdad- y Paddy Roy Bates se coronó Prínicipe Roy de Sealand, con tratamiento de Alteza Real.

A pesar de lo absurdo que puede llegar a ser, el problema es bastante serio. El conflicto por la soberanía de la base, ha llegado hasta la Corte administrativa de los Estados Unidos implicando a la Convención de las Naciones Unidas para el Derecho del Mar. Pero mientras tanto, Sealand sigue con su estatus de “soberanía discutida” y no tiene reconocimiento internacional por los principales países, aunque la excéntrica familia real se afana en decir que Alemania y Reino Unido han reconocido de facto a este pequeño país.

En el primer caso, el gobierno alemán envió a un diplomático a negociar la liberación de un ciudadano considerado ‘prisionero de guerra’ por haber intentado tomar la plataforma. En el segundo, Reino Unido desvió un problema relacionado con la plataforma indicando que “estaba fuera del territorio nacional británico”.

Seborga, de nuevo en Italia; Liberland, entre Serbia y Croacia; e incluso Flandrensis, en la Antártida, son otros de los miles de ejemplos de micronaciones que se han proclamado independendientes en un mundo, en el que cualquier centímetro de terreno firme, pertenece a alguien.

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