Micronaciones (I)

En 1968 el gobierno de Italia invadió y hundió un ‘país’. Lo hizo, literalmente, con dos carabinieris y dos inspectores de hacienda italianos. Las cuatro personas desembarcaron en la llamada Isla de las Rosas, tomaron el control y la hundieron ese mismo año. De nada valieron los intentos del gobierno isleño, que envió un telegrama al gobierno italiano protestando por la “violación de su soberanía y el daño infligido al turismo por la ocupación militar”.

Aunque el párrafo anterior parezca ciencia ficción, se trata de una descripción real. En 1964, un científico italiano preguntó al gobierno si podía realizar un experimento instalando una plataforma martítima enclavada en el lecho. El éxito de la prueba y la curiosidad que generó hizo que se abrieran restaurantes, una tienda de recuerdos e incluso una oficina postal. Pero el éxito de las visitas fue su perdición y el 24 de junio de 1968, Giorgio Rosa declaró la independencia de la plataforma. Tras la épica invasión descrita, el Gobierno italiano decidió hundir la plataforma detonando explosivos en los pilares.

En el próximo artículo, veremos el un caso similar, pero que aún hoy en día sigue siendo un dolor de cabeza para el gobierno británico. El principado de Sealand, constituido en una antigua plataforma.

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