Uso y disfrute de la vivienda familiar tras el divorcio

Son muchas las preguntas que se plantean en torno al destino de la vivienda familiar tras una ruptura sentimental. Tras un proceso de divorcio hay que decidir qué hacer con la vivienda familiar, propia o en alquiler, y quién va a disfrutar de la misma y quién tendrá que salir de ella.

Existen varios factores que influyen en la decisión de quién disfrutará de la vivienda familiar tras el proceso de separación o divorcio.

Si el proceso se lleva a cabo de manera amistosa, serán los propio cónyuges los que lleguen al acuerdo sobre la vivienda familiar en el llamado convenio regulador, que debe ser siempre aprobado por el Juez.

Sin embargo, en los procesos de separación o divorcio contencioso será el Juez quien decida acerca del uso de la vivienda familiar conforme a las reglas establecidas en el Código Civil.

Los gastos de la vivienda familiar (luz, agua, teléfono, etc.) normalmente corresponden al cónyuge que obtiene el uso y disfrute de la misma, pero siempre el Juez puede establecer que el otro cónyuge contribuya a los mismos.

No hay que confundir propiedad o titularidad con disfrute y uso de la vivienda familiar. La propiedad de la casa seguirá siendo de su propietario original, que puede ser incluso un tercero. El derecho al uso se refiere al derecho a seguir viviendo en la casa familiar, pero nada más, no implica la propiedad o titularidad de esa casa.

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